De vuelta de El Bosque
Acabo de volver de pasar unos días de asueto y fresquito (que también mola) por la sierra de Grazalema. Lo mejor es que no he tocado ni un ordenador en 4 días y aunque al principio no paraba de resonar una vocecita en mi cabeza, “internet!noooo!”, luego se pasó y disfruté de los pinsapos y del placer de compartir una cama estrechita con quien uno quiere.
